25 enero 2011

Una serpiente en tu muñeca


Si tienes cierta fobia a los reptiles, quizás cambies de idea después de leer lo que tengo que decirte sobre las serpientes, e incluso empieces a adorar como yo, su figura sinuosa dibujada en oro y cubierta de piedras preciosas.



La serpiente es una importante figura ornamental presente en la orfebrería de civilizaciones antiguas. 
Para algunos simboliza la maldad, el engaño, pero no siempre fue así. 
La serpiente que custodia el árbol de la vida dentro del paraíso en el contexto Bíblico del Génesis, es la misma que los hindúes llamaban "Nagar", palabra con la que definían a sus sabios, y donde era símbolo de eternidad.
La serpiente mitológica de los Griegos, representada vigilando el oro de Apolo, guardando tesoros escondidos en las profundidades de la tierra, o los diamantes y perlas del fondo de los océanos.
O aquella que figuraba como amuleto en los brazaletes de los antiguos romanos, y tenía el poder de conferir larga vida y juventud.


Y la del antiguo Egipto, donde se le atribuía inmenso poder, representando con su figura la entrada de los templos y sepulcros importantes, y guardando los lugares sagrados. 
La serpiente o Uraeus que constituía el emblema protector de los faraones en la frente, únicos portadores de este atributo como distintivo de realeza.
O la diosa egipcia benéfica Nehen, encarnada en una serpiente, y que simboliza las fuerzas regeneradoras de la tierra.    


Tantas veces ha sido representada con poder y magnitud a lo largo de diferentes culturas, tantas veces atesorada como amuleto, y tantas otras realizada por multitud de orfebres...y nunca, nunca, he visto una sola pieza con figura de serpiente que haya llegado a nuestros días antigua o pasada de moda. Incluso aquellas piezas que se exhiben en los museos, tan toscas y primarias, siguen vigentes.
Durante el tiempo que viví en Italia para aprender mi oficio, tuve el privilegio de permanecer unos meses en el taller del gran maestro de la joyería, Carlo Illario. 
En su laboratorio de Valenza Po, se creaban las serpientes más bellas del mundo. Las producía para Bulgari, Faraone, y para las firmas más exquisitas. 
Los cuerpos eran articulados, estaban compuestas por más de 150 piezas diferentes encajadas con una precisión milimétrica, y la superficie de aquellas que estaban esmaltadas, tenían un sinfín de tonos y matices con una transparencia inigualable, efecto que se conseguía introduciéndolas diferentes veces en los hornos de esmaltado y a precisas temperaturas, un proceso que requería muchos días.
Otras estaban cubiertas completamente de diamantes y en los ojos tenían esmeraldas o rubíes talla lágrima... 
El primer día que llegué me mostraron las serpientes, y me enamoré de ellas para siempre!
Hoy, sus hijos siguen realizándolas por encargo de los mejores joyeros, y en su colección hay algunas de diseño actualizado elaboradas en oro y ébano, oro matizado, oro y nácar u ónix...y son magníficas!!!
Y lo mejor...dentro de muchos años...seguirán siendo igual o más bellas!

Carlo Illario
Pulsera serpiente que aloja en su cabeza un reloj

Carlo Illario
Pulsera serpiente que aloja en su cabeza un reloj


Carlo Illario


Carlo Illario


Anillos de la colección  Angelina Jolie y Brad Pitt



Serpiente en diamantes blancos y negros



Serpiente en diamantes negros, rubíes y esmeraldas
Serpientes en diamantes negros 
Pulsera diamantes

Anillo en ébano y diamantes talla antigua

Pulsera en madera y diamantes talla antigua






Maria Felix




22 enero 2011

Joyas tutti frutti

Muchacho con cesto de frutas
Caravaggio


En el año 1.911 Jacques Cartier hizo su primer viaje a la India invitado por una comisión de marajás. 
Durante ese tiempo consolidó su relación con la sociedad hindú más representativa de la época, alojándose en los palacios e impregnándose de una cultura nueva y sorprendente. 
De estas vivencias tan alejadas del mundo occidental, surgió la inspiración que llevaría a la Casa Cartier a crear una colección innovadora de joyas, hoy conocidas bajo el nombre de joyas tutti frutti.
Los príncipes hindúes estaban interesados en renovar sus joyas adaptándolas a un estilo más europeo, pero la fascinación que sentía Jacques Cartier por la India, y el descubrimiento de la tradicional técnica de tallado de piedras preciosas en forma de hojas, flores, frutas y bayas, le inspiró a crear magníficas joyas de tendencia Oriental, estilo que caracterizaría para siempre los diseños Art Decó de Cartier.
Dos hombres importantes en el departamento de diseño de Cartier, Jacqueau en Paris, y Genaille en Nueva York, se encargaron de realizar los dibujos de originales y delicadas joyas naturalistas con motivos florales.
Para crear la colección, la Casa Cartier adquirió grandes cantidades de estas piedras características de la India. En algunas de ellas aún se advierten los pequeños agujeros que servían para un uso decorativo anterior.
Las gemas talladas de manera exquisita en múltiples formas naturales y con nervios grabados, están ensambladas sobre una base de platino en forma de rama cubierta de diamantes engastados en pavé o acompañando a otras hojas realizadas en diamantes.
Estas piezas firmadas por Cartier son raras y escasas, se produjeron entre los años 20 - 30, y contienen la fusión de motivos decorativos persas e hindúes , elementos que definen el estilo Mughal.
El colorido de los esmaltes de Jaipur y Benarés se vio reflejado en las piezas con la utilización de coral y ónix mezclados con piedras de infinitos colores.
Cada una de estas joyas era única y exclusiva, ya que a partir de las  piedras se conformaba el diseño de las piezas, siendo imposible repetirlas.
Este estilo también fue reproducido por los joyeros Lisner, Trifari y Coro, aunque los trabajos más bellos están firmadas por Cartier.
La pieza más representativa de esta serie es el collar hindú encargado por Daisy Fellowes en 1.936,
Esta mujer de gusto elegante y extremado, pidió a Cartier que creara para ella un collar flexible con broche de clip, inspirado en otro que la Casa había realizado anteriormente  para el Marajá de Patma en 1.935.
Collar Hindú



Las " tutti frutti"  representan un periodo de innovación creativa en la joyería occidental, y reflejan el anhelo y la búsqueda por el exotismo en la sociedad de aquellos días, hacia una cultura nueva y  exótica que cautivaba a los clientes europeos y americanos más exquisitos de la época en los años 20 y 30.
Hoy las joyas "tutti frutti" se contemplan como un emblema clásico de la Casa Cartier en su mejor época Art Decó, siendo muy apreciadas por aquellos que entienden la joyería como un arte.








Diseños originales.
Archivos de Cartier


Reloj  Cartier


La reina Sofía  con pendientes-broche tutti frutti

La princesa Máxima de Holanda con un collar tutti frutti realizado en la actualidad, y adquirido en una subasta en Asia.