24 noviembre 2010

Rivier













El collar y la pulsera riviere reflejan un diamante tras otro, un hilo continuo de luz.
Su nombre viene de esa linea brillante que evoca las luces de la riviera en la noche.

Hay pocas piezas que resistan tan dignamente el paso del tiempo, jamás  se ve anticuada, nunca es vulgar.
La riviere combina bien con las piezas contundentes, ya que no añade más formas o "peso"
Es la pieza ideal para llevar con vestidos de  fantasía, pedrería o con mucho bordado.
Y también es adecuada para ocasiones especiales de día, ya que su forma lineal y sencilla no resulta cargada.
Las mujeres más minimalistas la llevan como pieza única y están formidables!

La montura de esta pulsera se realiza en varias versiones, los diamantes pueden estar sujetos con garras distribuidas de varias formas, o en chatón.
Para mi, la montura ideal es la de oro blanco, con los diamantes engarzados sin mucha separación entre ellos y sujetos a cuatro garras dispuestas simétricamente.
Otro aspecto de la hechura que creo importante para realzar el brillo y el tamaño de las piedras, es que siendo segura, la montura debe estar realizada con poco metal y que vista de perfil, la galería no tenga mucha altura.
Es un error muy común hacer pesadas monturas, con la creencia de que así la riviere es más importante. Mucho metal hace que se vea toscapierda su bella ligereza, y que las piedras queden encerradas.
                        
Al igual que otras tenistas, Chris Evert tenía como costumbre llevarla en los torneos. En el Abierto de 1.987 en EEUU, la pulsera se perdió durante un set y hubo que interrumpir el juego para buscarla. Cuando Chris la recuperó exclamó: ¡Aquí está mi tennis bracelet!  
Desde entonces es cada vez más frecuente llamar a esta pulsera tennis bracelet. También Serena Williams, Martina Navratilova y Gabriela Sabatini la suelen llevar en los torneos.
Hace aproximadamente 25 años, comenzó la tendencia de usar la pulsera riviere como pieza de sport, lo que hace que podamos disfrutar de ella a diario.  A mi me gusta llevar junto al reloj, la riviere que me regaló mi padre por el nacimiento de mi hijo.

Un poco de historia...

A mediados del siglo XIX, surgió la moda de insertar diamantes en monturas tipo tambor,sistema denominado en joyería, a la rusa o en chatón.
Alfonso XIII regaló a su prometida Victoria Eugenia para su boda, un collar con 30 diamantes de un peso aproximado de 90 quilates, engastados en chatones. El collar se valoró en 1.906 en 145.000 pesetas.
El rey siguiendo la idea de una novela de Dumas, regalaba a su mujer en cada cumpleaños y ocasiones especiales, dos diamantes similares a los del collar, para añadir al collar original.
El collar llegó a tener unas proporciones que permitían llevarlo hasta la cintura. 
Cuando cambió la moda, la reina lo hizo transformar en dos vueltas.
Victoria Eugenia recibió las piezas en usufructo a la muerte de Alfonso XIII, después la Reina en su testamento donó la vuelta más larga a Don Juan, collar que más tarde pasó a su hijo Don Juan Carlos.
La vuelta más corta se dividió en dos partes, una quedó para Don Jaime y la otra para la infanta Beatriz.


La segunda mujer de Don Jaime, envió el collar para subastar a Christie´s en el año 1.977  siendo adquirido por algo más de  18.000.000 de pesetas por un joyero Español.  E
n 1,982 lo compró alguien cercano a la familia real, de quien pasó a Doña Sofía.
Un poco de técnica...


Montura en chatón con borde grafilado. De frente se percibe poco metal, pero si los cantos se realizan   en forma de cono, la montura es más ligera, y destacan más los diamantes.
                                                                             


Esta montura es un ejemplo de mala realización; los toscos chatones sin apenas galería lateral,encierran los diamantes y quedan hundidos. Se percibe más el metal que las piedras.


Otro ejemplo de exceso de metal y galería alta.



Aquí los diamantes están separados para lograr mejor precio en la riviere, cosa que no es discutible, pero con un trabajo más cuidado de montura y garras, y menos metal, se conseguiría mejor efecto
Las garras toscas y cuadradas se apoderan de las piedras.



Montura pesada con exceso de metal en los cantos frontales y laterales.


Un poco de amor al arte...

Cada pieza habla de quien la realizó, del amor y saber hacer que volcó en la labor.
No puede un hombre tosco trabajar de modo sensible, ni aquel con maestría, crear algo vulgar con sus manos.
Como decía Ortega: Según se es, así se ama.






7 comentarios:

Santiago Ruiz dijo...

Creo que tu blog es muy bueno.
Trabajé 18 años en Barcelona como encargado de taller y pocas personas tienen criterios tan definidos de calidad respecto a la manufactura. Es evidente que sabes de lo que hablas.
Es penoso que la mayor parte de las joyas de ahora estén hechas por máquinas o en países donde los acabados no son aceptables. Tenemos artesanos muy buenos pero se prioriza en el precio y el público cada vez entiende menos de calidad.
Para mi es un placer saber que haya quien sigue creyendo que las joyas son algo más que un objeto de consumo.
Conforme en lo de la rivier, es más difícil hacerla ligera como tu dices,solo se consigue haciéndola a mano, pero hay diferencia.
En eso todavía no nos han ganado las máquinas.
Gracias por reconocer el mérito de los artesanos.Te animo a que sigas informando sobre la calidad.
Un saludo desde Elche.

Concha Martinez dijo...

Santiago,el mérito de los buenos artesanos es evidente.
Las máquinas hacen una labor rápida y económica pero las piezas son frías.
Hay personas que buscan esa calidez de las joyas manuales porque entienden o por intuición.
Otras no las diferencian, pero para eso estamos nosotros,para transmitir la calidad.
Es lógico que no todos entiendan de joyas, yo tampoco sé muchas cosas fuera de mi trabajo.
Pero si alguien tiene cierta inquietud y estás dispuesto a explicar honestamente, se crea una relación de confianza para siempre.
Yo creo que al final,las personas sensibles,prefieren tener menos joyas pero singulares.
Conozco quien después de entender un poco más, ha fundido las joyas que pertenecían a su época "gris" y las han transformado en joyas especiales.
A mi me apasiona implicarme en ese proceso, recibir objetos comunes y convertirlos en singulares.
Gracias por tus palabras de ánimo Santiago.

Carlos F dijo...

¡Hola Concha!
Releyendo este post, veo que hay algo que no me cuadra.
Veamos, la Reina Victoria Eugenia muere en 1969 en Lausana (Suiza). Alfonso XIII ya había muerto previamente en 1941 en Roma, por tanto, no pudo heredar el collar de su esposa.
Además, el collar que recibe don Juan es un collar, también de proporciones interesantes, que fue hecho en épocas isabelinas y Alfonso XIII se lo legó a él sin pasar por Victoria Eugenia, creo.
El collar que recibe Juan Carlos es el de las denominadas "joyas de pasar". Un conjunto de joyas que Victoria Eugenia designó como las que debían pasar de rey a rey, sin fragmentarse, pero tampoco lo formalizó. El de don Juan, está en paradero desconocido, aunque deben haberlo heredado sus hijos (algunas fuentes dicen que el propio Rey).
El de la viuda de don Jaime es el más corto (veintisiete chatones), sacado de la vuelta de Victoria Eugenia (al igual que el de la infanta Beatriz). Y sí pasó a la Reina.
No sé si me estoy equivocando :), era una dudilla. Gracias por tus post.
Un saludo.

Concha Martinez dijo...

Carlos, he rectificado el texto porque no me expliqué bien.
La reina Victoria Eugenia recibió un usufructo de Alfonso XIII el collar de chatones.
Fue a su muerte cuando donó la vuelta más grande a Don Juan, y ésta pasó más tarde a Don Juan Carlos.
La otra vuelta se dividió entre Don Jaime y la infanta Beatriz.( Esto figura en su testamento)
La parte de Don Jaime se subastó, siendo adquirida por un joyero español, que después la vendió a alguien relacionado con la familia real, y pasó a formar parte de las joyas de Doña Sofía.
La parte de la infanta Beatriz creo que aún está en poder de sus herederos.

Carlos F dijo...

Existen cuatro collares: el de la infanta Beatriz, el del infante don Jaime, el de don Juan y el de Juan Carlos.
Y no estoy de acuerdo con la vuelta de don Juan. La condesa de Barcelona utilizó su vuelta, muchísimo antes de que muriera Victoria Eugenia (coronación de la Reina Isabel II de Inglaterra, en 1953). Ese collar es de épocas isabelinas, y se lo regaló Alfonso XIII a don Juan con motivo de su boda en 1935.
La vuelta de Juan Carlos I es la de "las joyas de pasar", que tiene procedencia distinta. Pasó a la condesa de Barcelona tras la muerte de Victoria Eugenia y de ésta a doña Sofía, pues doña María no llegó a ser reina.
Un saludo.

Concha Martinez dijo...

Pues es muy posible Carlos. Lo que explico sobre el collar de chatones, lo leí en un artículo de Hola hace mucho tiempo.
He mirado por curiosidad en internet y hay confusión, y además no logro encontrar la foto del collar Isabelino de la condesa de Barcelona. No te sé decir...
Un saludo!

Carlos F dijo...

Sí, yo antes también me fiaba de Hola, pero ya no.
Mira esta foto http://img143.imageshack.us/i/1953nq6.jpg/
Ésta fue el dia de la coronación, hay otras más como esta: http://i191.photobucket.com/albums/z62/manuesevilla2/Madre.detalle.jpg
O esta: http://img697.imageshack.us/img697/1078/v001p.jpg
Ojalá nos aclaremos :)
Un saludo.