31 octubre 2010

Joyas sobre la piel.

 No te hace pensar en la imagen de un Masai en París?


Desde los primeros tiempos, la humanidad ha sentido la necesidad de adornar sus cuerpos.
Ya en el Neolítico usaban ornamentos de hueso,lapislázuli y ámbar. Los huesos eran preciados trofeos de caza y las gemas amuletos que conferían protección.
Sabemos que las joyas y los dibujos que pintaban sobre la piel, tenían un sentido comunal que les distinguía de otros grupos. Los Maoríes se maquillaban para la batalla y los Polinesios tienen una tradición muy antigua en el arte de expresarse por medio de los tatuajes.
Tanto como protección, objeto de ritual, o símbolo de jerarquía, los hombres han descubierto en el adorno del cuerpo, un poder de seducción sin igual.
El cuerpo sirve como base para el adorno, pero el adorno expresa aquello que está en el interior del cuerpo,el alma.
Y como el alma es única, necesita revelarse singularmente. 
En las joyas que llevamos, los tatuajes, la ropa, el perfume... buscamos un medio de diferenciación que exprese lo que somos y transmitirlo a los demás.

Chanel ha creado su colección de tatuajes para un público que demanda esa originalidad, son dibujos de joyas que se adhieren a la piel. Un día lo llevas con un yeans, y otro te atreves con un vestido de fiesta. Porqué no?








Desde que los hombres descubrieron estos adornos, las joyas y los tatuajes nunca estuvieron más cerca....








2 comentarios:

Nacho Vila dijo...

Interesante punto de vista. Cuando conozco a alguien por primera vez,de un vistazo busco signos externos que me puedan dar referencias.Es tan rapido que no soy consciente. Entonces,tu crees que el habito hace al monje?

C.M. dijo...

El hábito no hace al monje, pero sí te dice que es un monje. Si viste de marrón con cinturón de cuerda sabrás que es Franciscano,y por tanto, austero. Si viste de negro y es Jesuíta, será probablemente intelectual.
Y en los dos casos,descartarías que son policías o bomberos por ejemplo.
Nuestro "hábito" habla de nosotros mismos.O...nos expresamos a través de nuestro hábito.